¿Por Qué No Distraer el Llanto Infantil?

1,2,3, responda otra vez, ¿de qué maneras se puede interrumpir el llanto infantil? ¡Cantando!

1,2,3 responda otra vez.

  • ¡Cantando!
  • ¡Con cosquilllas!
  • ¡Con chantaje emocional!,
  • ¡Enseñándoles otra cosa!,
  • ¡Cambiando de tema!
  • Amenazándoles
  • Castigándoles
  • Diciendo que ya son muy mayores para llorar
  • Diciendo que mamá/papá/abuel… se va a enfadar
  • Poniéndoles un video en el móvil

Y estoy segura que así podríamos seguir mucho rato más, al menos seguro que se te ha venido a la mente alguien que aún tiene muchas respuestas para esta pregunta. Y es que para muchas personas, vale casi cualquier cosa con tal de que el niño o la niña dejen YA de llorar.

Hace unos días presencié una de estas situaciones. Conflicto entre un niño y una niña por un triciclo. La niña acaba llorando. Se le ofrece rápidamente otro (aunque ella seguía con el triciclo). Se le señalan animales y otras personas. Se le preguntan otras cosas para desviarla. Se busca el móvil para ponerle un vídeo. Se le dice ‘No llores’. Etc…

Cualquier cosa, pero que el llanto pare. Da comienzo un espectáculo donde el objetivo es hacer reír a la niña . Y quiero dejar claro, desde el principio, que sé que la mayoría de las veces esto se hace porque duele verles llorar y porque se cree que el llanto hace sufrir a los niños.
Sin embargo, el llanto no hace sufrir a nadie. El llanto nos libera del sufrimiento que nos ha causado algún tipo de situación. Desviar la atención de un niño para que deje de llorar, no elimina la causa que originó el llanto, solo bloquea la vía de liberación de dicha situación y la posterga.

¿Qué nos impide entonces socialmente, escuchar el llanto de un bebé sin querer cortarlo?

Sobre todo cuando el llanto es de un niño cercano comienza un despliegue de medios para detenerlo. Pero es que, incluso, estas estrategias suele darse por parte de otras personas que, simplemente, pasaban por allí y que no tienen ninguna relación con el niño ni con la situación.. (¡Que levante la mano la que nunca escuchó de pequeña: “no llores nena que te pones fea” sin conocer de nada a quien se lo estaba diciendo).

¿Tú has llorado alguna vez en la que hayas agradecido que te dijeran que no lloraras? ¿Te ha venido bien alguna vez que te hicieran sentir mal por llorar, o eso incluso te daba más ganas de llorar? Estoy prácticamente convencida de que nadie agradece que se le corte el llanto cuando estás realmente llorando por algo importante.

Y creo que ahí está una de las claves del conflicto: no se consideran importantes la mayoría de motivos por los que llora un niño o una niña. Desde nuestra visión adulta, la mayoría de problemas carecen de importancia. En cambio desde su visión son auténticos dramas. Y esto es fundamental entenderlo, porque de tan obvio que es, a veces parece que se nos escapa: un niño no llora por lo que tú sientes sino por lo que está sintiendo él. Por tanto, sólo él puede saber si realmente necesita llorar por eso o no, y si está llorando va a ser que sí que lo necesitaba.

Por eso no tienen sentido frases como “pero si no es para tanto”, “por eso no se llora”, o “no ha pasado nada”. Con estas frases estamos negando la realidad infantil y dándoles el mensaje de que sabemos mejor que ellos cómo deberían sentirse.

La pescadilla que se muerde la cola

¿Has tenido alguna vez mucha hambre y de repente has empezado a oler o ver comida y te entra aún más hambre? ¿Y te ha pasado que cuando esa comida que hueles o ves no es para ti piensas: uf, no quiero ni verla? Esto es así porque la comida te recuerda el hambre que tienes, y si tuvieras esa comida ya no tendrías hambre.

Pues lo mismo ocurre con el llanto. Tenemos tantas emociones reprimidas en nuestro interior que cuando vemos a alguien llorar, intentamos dejar de verlo. Porque ver a alguien llorar nos recuerda que tenemos muchas cosas que necesitamos aun llorar. Y eso duele.

Y claro, como a quienes más se ve llorar es a los niños, sentimos el impulso de cortarles el llanto. Pero una vez más, el crecimiento viene de mirarnos hacia dentro. Si sanamos los conflictos que hemos reprimido, ya no sentiremos esa necesidad de que el niño deje de llorar y seremos capaces de acompañarles en ese proceso sin juicios. En cambio, si nos centramos en cortar el llanto del bebé o niño, lo que conseguiremos es que crezca con la misma represión emocional.

Os dejo aquí un vídeo con “Claves para Acompañar el Llanto“.

Desmenuzando el mensaje

Para quienes ya me conocéis sabéis que, para mí, esta pregunta es parte fundamental de mi proceso de crianza: ¿Qué mensaje le estoy dando a mis hijos si hago/no hago esto?

Como decía antes, juzgar si es un motivo suficientemente válido para llorar o no, les desconecta de su propio sentir porque acaban integrando que su criterio no es correcto. Además de sentir la falta de apoyo de saber que quien debería comprenderle le está incluso regañando.

Damos también el mensaje de que siempre hay que estar felices y alegres, y no es verdad. La felicidad no es eso. A veces hay momentos duros, a veces te puedes sentir triste o sentir rabia. La clave está en no estancarte en esas emociones y dejarlas pasar, pero si las tienes que reprimir no las puedes dejar ir.

Ya para terminar, te quiero dejar una reflexión sobre el mensaje que les damos.Solemos tender a pensar en el corto plazo y eso nos hace tomar decisiones que a largo plazo son totalmente desafortunadas.

#reflexión ¿Queremos que cuando de mayores estén tristes, enfadados, molestos, etc… busquen algo externo a ellos para sentirse mejor?

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Mada Guzmán

Desaprendiz artística at Desaprendiendo Para Aprender
Tras años dedicada al teatro y la creación escénica, la crianza de mi hija me hizo replantearme infinidad de creencias que hasta el momento había aceptado como ciertas. Para poder llevar a cabo una crianza consciente necesité ir liberándome de todos esos patrones que me limitaban. Para ellos comencé a formarme, a leer mucho, co-crear diferentes proyectos de crianza y educación y sobre todo, comencé a hacer las cosas de otra manera. Hoy quiero compartir contigo mi experiencia porque sé que ver el camino de otras madres nos ayuda a encontrar el nuestro propio.

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