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¿Hay Que Compartir?

Hoy quería traeros una reflexión sobre uno de los temas más controvertidos en la crianza con apego. ¿Tiene mi hijo que compartir los juguetes? Seguro que quienes somos madres o padres, más de una vez y de dos nos hemos visto en alguna situación en la que o bien nuestro peque quería jugar con un juguete que no era suyo, o bien otro niño quería jugar con un juguete de nuestro hijo. Es una de las escenas más típicas en los parques infantiles.
El lema generalizado en estos parques suele ser: “hay que compartir”. Y bajo ese lema he visto cómo padres quitaban a su hijo su juguete para dárselo a otro que ni conocían o cómo cuando su hijo quería un juguete que no le dejaban, insistían al otro niño en que “hay que compartir”. Es más, hay veces en que si aun niño le quieren coger un juguete sus padres le fuerzan a dejárselo, pero si es él quien coge un juguete ajeno, esos mismos padres le riñen por hacerlo. Pudiera parecer, a simple vista, que les importa más el bienestar emocional de los otros niños. Sin embargo, estoy segura de que esto no es así. Entonces, mi pregunta en estos casos es:

¿Qué entendemos por compartir?

¿Por qué resulta tan importante que nuestros hijos compartan? ¿cuál es el valor que realmente queremos transmitir a nuestros hijos?

Como en casi todos los conflictos, la respuesta generalizada es a terminarlos cuanto antes, en lugar de educar en el largo plazo. Los niños acaban compartiendo por obligación, porque se les manda, y acaban asociando a esa situación una sensación incómoda. Porque ellos no querían compartir, al menos no eso, al menos no en ese momento, al menos no con esa persona.

Si trabajamos desde el respeto y en el largo plazo (como debería hacerse todo en la crianza salvo las cuestiones de seguridad):

  1. entenderemos que la decisión de nuestro hija al no querer compartir es válida y motivada por algo
  2. acompañaremos a nuestra hija en ese proceso, poniendo palabras a sus emociones y ayudándole a entender lo que está sintiendo

De este modo, cuando tengan las herramientas emocionales, el nivel de desarrollo adecuado y les apetezca, podrán decidir compartir sus cosas. No hacer que comparte para que no le regañen. No compartir como acción automática. Compartir de verdad, es decir, compartir como elección, disfrutando del hecho en sí de compartir, de que otra persona pueda disfrutar contigo y/o tus cosas.

Compartir entre hermanas

¿Qué nos impide entonces esperar e ir a su ritmo?

Suelen asaltarnos el miedo y las prisas en este tipo de situaciones pero ¿queremos que hoy dejen sus juguetes o que a largo plazo entiendan los beneficios que puede aportarles el compartir? ¿Quéremos que primen siempre el deseo ajeno o que en cada ocasión sean libres de valorar si realmente quieren compartir?

Generalmente en un conflicto como los mencionados antes, podemos sentirnos juzgados como padres y madres sino obligamos a nuestros hijos a compartir, porque socialmente lo que se espera es que “enseñemos” a nuestros hijos a hacerlo. Y ese sentimiento puede hacer que actuemos de manera opuesta a lo que queremos, por aquello del “qué dirán”.

Y es que a nivel general, está el miedo a que si no se les enseña a compartir no lo van a hacer, van a ser unas personas egoístas. Pero para que un niño pueda ver más allá de sí mismo, primero tiene que sentirse bien consigo mismo. Respetando sus tiempos le estamos dando el mensaje de que su bienestar emocional nos importa por encima de otras cosas. Y es desde ese bienestar que más tarde podrá conectar con el otro para dar.

Es más, para poder compartir de manera espontánea y natural, no puede existir el miedo a que si otra persona les quiere quitar sus cosas puede hacerlo, porque ese miedo genera el efecto contrario, el querer guardarlo todo para uno mismo. Cuanta más confianza, por tanto, les demos en su propio poder para decidir sobre sus cosas, mayor seguridad sentirán al compartir.

Casos especiales

Otro caso sería en un espacio o proyecto donde haya unas normas preestablecidas o acordadas entre las personas integrantes. Si por ejemplo en una escuelita existe la norma de que si se traen juguetes de casa son para compartir, pueden decidir si llevarlos o no, pero si los llevan saben que es para compartirlos.

Entre hermanos, al pasar mucho tiempo juntos, puede ser necesario también llegar a acuerdos para que sepan cómo actuar en las distintas situaciones que se den, lo cual puede rebajar mucho el nivel de tensiones o conflictos por estos temas. Y sería interesante, que en función de la edad, puedan participar activamente en la creación de estos acuerdos, para que no sean una solución impuesta desde fuera sino su propia solución a dichas situaciones.

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Jose R. Fernández y Mada Guzmán

Un día de 2015 tomamos la decisión de dejar aquello que no nos gustaba de nuestra vida y comenzar a viajar, de manera indefinida, con nuestra hija. Desde entonces hemos conocido, colaborado y aprendido en distintos proyectos educativos que comparten metodologías respetuosas con el aprendizaje. Después de un tiempo asentadxs en el sur de Chile, volvemos temporalmente al norte de España, sin olvidar el carácter itinerante de este proyecto que nos llevara sin duda a volver a caminar.
Jose R. Fernández y Mada Guzmán
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