Hace unas semanas en una retransmisión en vivo en la que hablamos de la importancia de Mirarnos a nosotros mismos cuando estamos en un conflicto con nuestros hijos” salió el tema de cómo hacer cuando no actuamos de la manera que queremos con nuestros hijos.

¿Es mejor reconocer nuestros errores o hacer como si no hubiera pasado nada?

Muchas veces hemos oído hablar de la autoridad y de que como padres debemos ser coherentes y si decidimos algo, mantenerlo pase lo que pase para que nos tomen en serio. Es una cantinela que seguro hemos escuchado todas en algún momento.

Sin embargo, la coherencia real no es eso. La coherencia es que nuestros actos estén alineados con nuestras palabras y nuestros objetivos. Por tanto, si hemos actuado de una manera que no es acorde a la manera en que nos hubiera gustado hacerlo, lo coherente es reconocerlo para poder reajustar esa incoherencia. Por eso cuando no nos hemos quedado agusto con la manera en que nos hemos comportado con nuestros hijos e hijas es necesario verbalizarlo.

Aquí te dejamos 7 motivos por los que es importante reconocer nuestros errores en la crianza de nuestras hijas e hijos:

1) Es una nueva oportunidad de abordar el problema de otra manera

Cuando actuamos de un modo que no es el que queríamos, ya está hecho, no lo podemos cambiar, pero lo que sí podemos es cambiar la sensación con la que nos hemos quedado.

Hablar con nuestros hijos sobre qué nos hubiera gustado hacer de otra manera y explicarles cómo sería esa manera, es una forma de recrear el conflicto desde otro punto de vista. Es como una nueva oportunidad que nos permitimos para rehacer las cosas y liberar las emociones negativas que se nos hubieran generado.

2) Porque así nuestros hijos integran que el error es algo natural, que forma parte del proceso de vida y que sirve para aprender.

Nuestra mente, por supervivencia, está diseñada para buscar el error, el fallo, el peligro. Y la sociedad en que vivimos penaliza constantemente el error. Esto hace que muchas veces, muchísimas, no hagamos algo por miedo a fallar y que la gente se dé cuenta. Limitamos nuestro potencial y nuestras capacidades para no ser señaladas por caer en el error.

Sin embargo, el error es algo natural que forma parte del proceso de vida. Sin error no hay aprendizaje. Cada vez que fallamos, se abren 2 opciones ante nosotros: culparnos y victimizarnos o aprender y cambiar. ¿De cuál de los dos modelos quieres ser ejemplo para tus hijas?

Si cuando fallamos en la comunicación con nuestros hijos o en la gestión de nuestras emociones se lo decimos, verán que para nosotros el error no es algo tabú, no es algo de lo que avergonzarse sino algo de lo que aprender. Y este aprendizaje es uno de los mayores regalos que le podemos hacer a nuestros hijos.

3) Porque así podemos decir a nuestros hijos que no merecen ser tratado como les hemos tratado

Siempre que no nos gusta nuestra actitud ante un conflicto con nuestros hijos, es porque de algún modo no le hemos tratado como se merecen. O les hemos gritado, o amenazado, o castigado, o juzgado, o simplemente, no les hemos escuchado ni tenido en cuenta.

Sea lo que sea, estoy segura de que no queremos transmitir a nuestros hijos que ésa es la forma en que deben ser tratados. Por eso, reconocer nuestro error, les libera de ese mensaje. Verbalicémoslo tal cual: “Antes te he …..(lo que sea)… y quiero disculparme porque no es así como quiero tratarte ni como mereces ser tratada por mí ni por nadie”

4) Asumir la responsabilidad de nuestras emociones.

Cuando estamos enfadados es probable que, aunque no lo hagamos de manera consciente o explícita, estemos culpando a nuestro hijo y a su actitud de nuestra reacción. Frases y expresiones como “me sacas de quicio”, “me vas a enfadar” o “si haces esto mamá se pondrá triste” son expresiones que delatan que estamos cargando a nuestros hijos con la responsabilidad de nuestro estado emocional.
Y las únicas personas responsables de nuestras emociones somos nosotras mismas. Otra cosa, es que algo que hacen nuestros hijos sean el detonante. No es lo mismo, “te grité porque me enfadaste” que “te grité porque al verte hacer X no logré controlar mi enfado”.

Al reconocer ante nuestros hijos que nuestro comportamiento no fue el que queríamos,  dejémosles claro esto. Nuestra reacción no se debe a lo que él hizo o dejó de hacer sino a una mala gestión de nuestras emociones.

5) Porque rompe el estigma de Supermamás y Superpapás

La maternidad está en un constante punto de mira. Todo el mundo parece tener algo que opinar sobre lo que hace tal madre o tal padre. Sobre todo las madres….¿quién no ha oído el concepto de malamadre?

Esto es una presión social que nos cae encima cuando tenemos hijos, sobre todo si somos mujeres como decía. Parece que tenemos que ser madres perfectas a todos los niveles, y en cuanto algo sale mal, a muchas mujeres le sobrevienen sentimientos de culpa y de ser malasmadres.

Pues bien, reconocer nuestros errores, sin pudor, sin vergüenza y sobre todo sin culpas, nos libera de esa losa. Que nuestros hijos nos vean reconocer nuestros errores abierta y responsablemente contribuirá a que puedan liberarse de ese peso, y a su vez a no juzgar a otros.

6) Porque nos ayudará a conectar con nuestros hijos

Relacionado con el punto anterior, mostrar nuestra parte humana y personal más allá de nuestro rol paterno o materno, nos permitirá conectar a nivel emocional con nuestras hijas e hijos. Y esta conexión es para nosotros uno de los pilares para una crianza y una educación conscientes.

7) Porque somos su ejemplo

Como siempre decimos, somos los modelos de referencia más importantes de nuestros hijos e hijas, gracias a lo cual irán integrando que

  • podemos dar la vuelta a una situación
  • reconocer los errores nos hace más fuertes no más débiles
  • merecen ser tratados de manera respetuosa
  • el mito de la supermamá (y superpapá) no existe
  • son responsables de sus emociones y no culparán a los demás

¿Te parecen motivos suficientemente poderosos para reconocer nuestros errores con nuestros hijos? ¿Hay algún miedo que te venga a la cabeza al leer esto? Puedes dejarnos tus impresiones en los comentarios, estaremos encantados de leerte y contestarte.
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Mada Guzmán

Desaprendiz artística at Desaprendiendo Para Aprender
Tras años dedicada al teatro y la creación escénica, la crianza de mi hija me hizo replantearme infinidad de creencias que hasta el momento había aceptado como ciertas. Para poder llevar a cabo una crianza consciente necesité ir liberándome de todos esos patrones que me limitaban. Para ellos comencé a formarme, a leer mucho, co-crear diferentes proyectos de crianza y educación y sobre todo, comencé a hacer las cosas de otra manera. Hoy quiero compartir contigo mi experiencia porque sé que ver el camino de otras madres nos ayuda a encontrar el nuestro propio.